Con la llegada de abril arranca, en términos de mercado, la injection season en Europa, es decir, el periodo en el que los almacenamientos de gas vuelven a llenarse de cara al próximo invierno.
Puede parecer una cuestión técnica, pero en realidad es una de las variables que más pesan hoy en el mercado gasista europeo. Los niveles de almacenamiento permiten que el mercado no se tensione tanto ante episodios de frío, tensiones geopolíticas o problemas en el suministro. El ciclo se repite cada año: llenamos los almacenes durante los meses más templados para poder consumir ese gas en invierno y volver a llenarlos después.
La cuestión es que cuanto más bajo es el punto de partida, mayor es la necesidad de atraer gas durante primavera y verano, y mayor es también la sensibilidad del mercado a cualquier alteración en la oferta. Y ahí es donde entra uno de los grandes cambios que hemos visto en los últimos años: la estacionalidad habitual del mercado ya no funciona igual que antes.
Tradicionalmente, el invierno solía cotizar por encima del verano, porque es cuando la demanda de gas es más alta. Pero en los últimos años eso se ha alterado. La regulación europea de almacenamiento y la mayor dependencia del GNL han hecho que el mercado empiece a poner también mucho precio al verano, precisamente porque es el periodo en el que Europa necesita reconstruir reservas. Es decir, el mercado ya no solo pone precio al riesgo del invierno, sino también al riesgo de tener que volver a llenar los almacenes a tiempo.
Y este año ese punto de partida es especialmente bajo respecto a los últimos años. Europa arranca con un nivel de almacenamiento cercano al 28%, mientras que Alemania, el país con mayor capacidad de almacenamiento, se sitúa en torno al 22%. Esto, junto a las tensiones geopolíticas, implica una campaña de llenado especialmente complicada…
Precisamente por eso, la Comisión Europea volvió a insistir ayer en la necesidad de empezar a llenar pronto los almacenamientos de cara al próximo invierno. Bruselas quiere evitar que Europa se vea obligada a comprar gas con más urgencia en los próximos meses, algo que podría volver a tensionar los precios. Al mismo tiempo, dejó abierta la posibilidad de aplicar flexibilidad y permitir que algunos países se queden en el 80% de llenado antes del invierno, frente al objetivo formal del 90%, en caso de condiciones de mercado difíciles.
Por eso, en cuanto entremos de lleno en la injection season, y siempre que Europa no relaje de forma significativa las obligaciones de llenado, es muy probable que lo notemos en el mercado. Si Europa necesita inyectar más gas, tendrá que competir con más intensidad por atraer cargamentos de GNL.

