📉 En las últimas semanas, la Market Stability Reserve (MSR) ha vuelto al centro del mercado de derechos de emisión

La Unión Europea ha estado estudiando cómo suavizar su funcionamiento sin desmontar el EU ETS. La presión política ha ido creciendo en los últimos meses, después de que algunos países miembros de la UE reclamaran revisar el mercado de derechos de emisión. Esa presión se ha intensificado en el último mes, en un contexto de energía cara, preocupación industrial y debate abierto sobre hasta qué punto Bruselas debía intervenir para evitar que el precio del carbono siguiera tensionando la factura energética y la competitividad europea.

La MSR es, en la práctica, el mecanismo con el que la UE ajusta automáticamente la oferta de derechos de emisión para evitar excesos de permisos o episodios de tensión excesiva. Funciona con reglas prefijadas y toma como referencia el TNAC, es decir, el volumen total de derechos en circulación.

🔹 Si ese excedente supera los 1.096 millones de derechos, la reserva retira volumen de las subastas a una tasa del 24% del TNAC durante doce meses.

🔹 Si cae por debajo de 400 millones, libera 100 millones de derechos al mercado.

Además, desde 2024 existe un mecanismo intermedio entre 833 y 1.096 millones para suavizar el llamado “threshold effect”, y desde 2023 los derechos acumulados en la reserva por encima de un cierto umbral se invalidan cada año, es decir, se cancelan de forma permanente. Desde 2024 ese umbral está fijado en 400 millones de derechos.

Lo importante es que el mercado había llegado a descontar que Bruselas podía ir más lejos y relajar de forma más clara la oferta en el muy corto plazo. Sin embargo, lo que finalmente ha planteado la Comisión ha quedado por debajo de esas expectativas. Bruselas propone retener dentro de la MSR parte de los derechos que ésta absorbe, en lugar de seguir eliminándolos con la misma agresividad, y además aplaza hasta más adelante la decisión sobre los benchmarks que afectan a la asignación gratuita a la industria.
Es decir, la Comisión sí se ha movido, pero no ofrece de momento una inyección adicional clara e inmediata de oferta al mercado.

Eso explica bastante bien lo que ha pasado estas últimas semanas en el mercado de derechos de emisión: primero, mucha especulación sobre una posible reforma más agresiva de la MSR y sobre un eventual alivio del mercado; después, bastante cautela mientras los operadores esperaban detalles concretos; y finalmente, un rebote del carbono cuando la propuesta presentada no cumplió las expectativas de quienes esperaban una relajación más clara del sistema en el corto plazo.

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