Cuando se produce un cero eléctrico, muchas centrales no pueden arrancar por sí solas. Necesitan electricidad para poner en marcha bombas, sistemas de refrigeración, controles y otros equipos auxiliares.
Ahí entran las centrales con arranque autónomo: instalaciones capaces de arrancar sin ayuda de la red, generar tensión y crear una pequeña isla eléctrica desde la que comenzar a recuperar el suministro.
Esta capacidad ya estaba contemplada en los Planes de Reposición de Red Eléctrica.
La novedad es que el nuevo P.O. 7.6 la convierte en un servicio regulado:
🔹 Se paga a las instalaciones por estar preparadas y disponibles.
🔹 Se introducen pruebas y un proceso de habilitación.
🔹 Se penalizan las indisponibilidades y los incumplimientos.
🔹 Se abre la puerta a nuevos proveedores y tecnologías.
💡 Porque, tras un gran apagón, la red debe reconstruirse paso a paso.
Aunque el procedimiento ya ha sido aprobado, su aplicación efectiva en el mercado eléctrico dependerá de la publicación de los protocolos técnicos y de la adaptación de los procedimientos de liquidación.


