Dicho así suena muy técnico, pero la idea de fondo es sencilla:
No basta con instalar más renovables.
También hay que garantizar que el sistema eléctrico tenga respaldo ante la variabilidad de la generación renovable.
Ahí entran los mercados de capacidad: mecanismos que remuneran a ciertas instalaciones por estar disponibles, no solo por la energía que venden.
Bien diseñados, pueden ayudar a reforzar la seguridad de suministro e integrar más renovables.
Pero también tienen riesgos:
🔹 Sobrecostes para el consumidor
🔹 Subsidios encubiertos a tecnologías fósiles
🔹 Falta de competencia real
España contará con un mecanismo basado en subastas, abierto a generación, almacenamiento y respuesta de la demanda.
La clave no está solo en aprobarlo, sino en cómo se diseña y cómo se aplica.
💡 Porque la transición energética necesita un sistema eléctrico capaz de integrar las renovables con seguridad.

