Durante estos días, EDF ha emitido avisos de posibles reducciones de producción en varias centrales por las altas temperaturas de los ríos.
Los avisos afectan especialmente a plantas situadas en cuencas como el Garona y el Ródano, entre ellas Golfech, Blayais, Bugey o Saint-Alban.
Esto se debe a que las centrales nucleares necesitan agua para sus sistemas de refrigeración. Cuando los ríos tienen menos caudal o alcanzan temperaturas elevadas, las plantas pueden tener que reducir potencia para cumplir con los límites ambientales.
El problema no está en la seguridad del reactor, sino en el impacto térmico sobre el río. Si el agua ya está demasiado caliente, devolverla a mayor temperatura puede afectar al ecosistema. Por eso existen umbrales regulatorios que limitan la operación de las plantas en determinados episodios de calor.
Esto no es nuevo, pero cada vez es más relevante.
Francia tiene el mayor parque nuclear de Europa y genera alrededor de dos tercios de su electricidad con nuclear. Además, es un gran exportador de electricidad baja en carbono hacia países vecinos.
Por eso, cuando parte del parque francés reduce producción, el impacto va más allá de Francia: puede afectar a los flujos eléctricos, a la disponibilidad de exportaciones y a los precios del mercado eléctrico europeo.
💡 La seguridad energética no depende solo de tener capacidad instalada, sino de que esa capacidad pueda operar en condiciones climáticas cada vez más exigentes…

