Ayer, el petróleo registró un nuevo salto en los precios. El Brent superó la barrera de los 100 $/barril, situándose en torno a 109 $/barril, con avances cercanos al 18% durante la sesión. Estos niveles no se veían desde la crisis energética de 2022 y reflejan la creciente preocupación del mercado por el impacto del conflicto en Oriente Medio sobre el suministro global.
Durante la jornada, la volatilidad fue extremadamente elevada. El Brent llegó a situarse cerca de los 119 $/barril en máximos intradía, niveles que no se observaban desde junio de 2022, antes de moderar parte de esas subidas al cierre. Este repunte estuvo impulsado principalmente por la creciente preocupación sobre el suministro en Oriente Medio, en un contexto en el que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa intensificándose.

En el centro del movimiento continúa la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, que se desarrolla en torno al estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del sistema energético mundial. Por esta vía marítima transita aproximadamente el 20% del petróleo que se comercia a nivel global, por lo que cualquier alteración en el tráfico tiene un efecto inmediato en los precios.
En los últimos días, los ataques a infraestructuras energéticas y a buques en la región han elevado considerablemente el riesgo para el transporte marítimo. Esto ya está provocando interrupciones en los flujos y ajustes en la producción de algunos países productores. Irak y Kuwait han comenzado a recortar parte de su oferta ante las dificultades para exportar crudo, mientras que otros productores de la región podrían verse obligados a seguir el mismo camino si la situación se prolonga.
Además del impacto inmediato sobre el suministro, el mercado también empieza a descontar un segundo efecto: el tiempo que podría requerir normalizar la producción y la logística energética una vez que la situación se estabilice. La reapertura del tráfico en el estrecho no implicaría necesariamente un retorno inmediato a los niveles de exportación previos, lo que añade presión adicional sobre las expectativas de oferta.
Tras el cierre, sin embargo, el mercado corrigió parte de las subidas después de que Donald Trump señalara que el conflicto podría resolverse más rápido de lo previsto y de que trascendiera que su administración estaría valorando medidas para contener el repunte de los precios energéticos. Aun así, el movimiento del día deja claro hasta qué punto la prima de riesgo geopolítico sigue dominando el mercado.
🤔 ¿Hasta qué punto puede prolongarse un conflicto que impacta directamente en el sistema energético global?
